Vivir la vida que no quiero
Nada hace sentir más miserable a un hombre el hecho de ver el tiempo pasar sin lograr convertirse en la clase de persona que cree debe ser. Eso se llama frustración. En cada corazón hay un sueño de haber sido llamado a ser alguien distinto; pero con los compromisos, la agenda llena de actividades, y por su puesto las actividades de esta no tienen nada que ver con aquello en lo cual uno se quiere convertir, sino mas bien llena de compromisos impuestos por otros o por necesidad o por obligación. Eso se llama “No lo quiero hacer, pero me toca”.
Muchas persona se ven atrapadas en un estilo de vida muy lejano con el cual han soñado. Para mí, cada persona nace con un propósito para cumplir en esta vida, por eso vamos descubriendo talentos para ciertas cosas, nos gusta poder hacerlas, nos traen reconocimiento y satisfacción; pero por alguna causa no podemos dedicarnos a ellas como quisiéramos, las obligaciones empujan en una dirección contraria a donde se quiere ir. Las cuentas por pagar obligan a dedicarle gran parte de la vida a obtener dinero trabajando en algo en lo cual no me siento realizado. Eso es vivir un estilo de vida con el cual uno no se identifica.
¿Como uno llega a ese punto? Cada uno nos vamos convirtiendo en lo que somos por las actividades realizadas de manera incesante día tras día. Muchas de esas actividades no son las que precisamente queremos llevar acabo, pero por situaciones de la vida empezamos a practicarlas, luego llenan la agenda y luego solo son rutinas y hábitos del diario vivir.
Una vida desperdiciada es aquella que jamas llega ser todo lo que puede ser
Escuche a una mujer decir que siempre había soñado con una familia pero nunca había logrado ese sueño, y ahora por su edad y situación las probabilidades eran muy remotas. Cuando era joven su familia paso una situación económica difícil, empezó a trabajar en una fabrica haciendo un oficio con el cual no se sentía identificada. No podía renunciar, necesitaba el dinero. Luego, para poder lograr un cambio, empezó a estudiar en algo que no era lo que quería, pero le permitiría ascender y convertirse en ejecutiva de la empresa en la cual laboraba. Logró su meta, le ascendieron a nivel directivo; pero ahora su carga era mayor, sus responsabilidades le agobiaban y exigían mas de su tiempo, mas de su vida. Los años transcurrieron, su juventud se fue en ese torbellino. Hoy con una vida mas tranquila -esta retirada de su trabajo- mira hacia tras para descubrir que aquello que soñó, una linda familia, se ha ido porque invirtió su vida, no en lograr su sueño, sino en aquello a lo cual ella siempre creyó que le tocaba hacer. Jamas tomó el control de su vida.
Empezar a caminar a ser quien he sido llamado a ser.
No vale la pena perder la vida de esa manera. Es vivir muchas veces llenos de actividades y trabajos, los cuales no nos acercan a alcanzar se todo lo que podemos ser. Es vivir una vida sin mucho fruto y con ausencia de satisfacción.
Cuando la vida se pone de ese color lo mejor que se puede hacer es reconocer el error de seguir viviendo así. No estoy diciendo que ahora tires todo y vayas en pos de la vida anhelada. Mas bien animo a empezar un proceso de transformación.
El primer paso sería hacer un inventario de la clase de persona en la cual nos hemos convertido, mirando de manera especial las áreas en las cuales no nos encontramos satisfechos.
Luego, describir, y ojalá por escrito, en cual clase de persona me quiero convertir. Eche una mirada de fe a sus finanzas, describa como se ve trabajando, sirviendo, en la clase de padre o madre, esposo o esposa en la cual quiere convertirse.
Determine, entonces cuales son las actividades o hábitos a eliminar para lograr el objetivo y cuales va a tener que implementar en su agenda para moverse en la dirección de convertirse en una persona distinta. Después, solo manténgase en la firme determinación de vivir lo planeado y empiece así el cambio mas importante de su vida.
Solo la decisión de controlar las actividades diarias escogiendo solo aquellas que acercan a los objetivos trazados, lograrán la realización de nuestra vida.
Un sueño de mi vida era convertirme en un orador, un predicador. El problema era mi timidez, la falta de tiempo por causa de mi trabajo, el desconocimiento de como se armaba una conferencia o un mensaje. Todos estos obstáculos me mantuvieron por un tiempo con el argumento y la creencia que lograr eso era muy difícil.
Una serie de circunstancias acaecidas por esa época me llevaron a un cambio obligatorio de actividades diarias. Perdí mi empleo, tenia libres horas al día, así que decidí usarlas para empezar a prepararme para poder hablar en publico.
Empece con una disciplina de lectura, luego escoger temas para hablar, a armar bosquejos por lo menos uno a la semana. Por un tiempo di esos mensajes a un auditorio invisible. Me fui tomando confianza y ya podía hablarle a pequeños grupos acerca de lo aprendido.
Cuando conseguí de nuevo trabajo, no tuve el mismo tiempo de antes para seguir en mi objetivo de aprender a hablar en publico; pero decidí no perder los hábitos de lectura y de invertir algo de tiempo para preparar mensajes, seguí trabajando en ello, mi habilidad fue poco a poco creciendo.
Un día una persona me escuchó hablar acerca de la oración. Me pregunto: ¿De donde sacaste ese tema? Le dije que era que algo que había estudiado en mis tiempos libres. Me invitó a ir y enseñarlo en su país, Argentina. Esto incendió la chispa de la pasión en mi corazón la cual mantengo hasta el día de hoy. Logre, por lo menos en esa área ser lo que quería ser. Esto se lo atribuyo al hecho de empezar a hacer a día tras día las cosas que me podían acercar a ese sueño.
No sé que te encuentres haciendo ahora. Sí estas haciendo los que soñaste y eres la persona que Dios quiere que seas…felicitaciones. Mas sí por el contrario, sientes que ahora no eres lo que puedes ser; es hora de empezar a buscar el cambio. No te puedes quedar toda la vida siendo aquello para lo cual no fuiste llamado, lo que no trae el sentimiento de realización. No te digo que vayas y renuncies al trabajo, dejas todo tirado por ir en pos de ese sueño. Solo te digo, empieza por mirar en que te has convertido. No estas satisfecho; entonces descubre cuales son las actividades y hábitos que han hecho de ti ese ser que no quieres ser.
Date tiempo para echar a volar los sueños y de acercarte a Dios para preguntarle en quien te puedes convertir. Escribe algo así como “Me gustaría ser mejor padre dándole tiempos memorables a mis hijos”. Luego decide que debes hacer para hacer eso y ponlo en una agenda escribiendo algo así como “8:00-9:00 pm tiempo para mis hijos”; y simplemente cada día y semana tras semana cumple con ese objetivo. Al final, serás lo que te propusiste ser, porque dejaste de desearlo y lo estas haciendo.
La conclusión de esto es que si no cambiamos las actividades diarias en dirección a convertirnos en la clase de persona en la cual queremos convertirnos, seguiremos siendo lo mismo, con las mismas limitaciones y frustraciones. Aclaremos para donde queremos ir y hagamos los cambio de agenda necesarios para lograr, por fin, ser todo lo que soñamos ser.
César Fajardo.
Sin Muros
