Sí uno aspira dejar una huella en este mundo, solo hay un camino y este es sirviendo.
Esto lo pude entender hace un par de años atrás cuando con mucha tristeza asistí al funeral de mi padre. Son de esas ocasiones donde uno espera verse con todos aquellos familiares con los cuales por años uno no se ve, y solo en ceremonias como esta ocurre el reencuentro.
Me impresionó sobremanera ver la cantidad de gente que vino acompañarnos. Es consolador cuando muchos viene a expresar sus sentimientos de condolencia. Pero empecé a hacerme una pregunta: ¿Que cosas había hecho mi padre por estas personas que ahora venían y se unían con la familia para darle la ultima despedida?
Después de la ceremonia y en el recorrido al cementerio una gran cantidad de personas estuvieron presentes. Cuando todo estaba terminando empece a hacer esta pregunta a quienes se acercaban a despedirse: ¿Que recordaban de mi padre?
Ese instante empecé a escuchar historias. Historias de alguien enfermo y como mi padre les había ayudado. Otro, quien al inicio de su negocio, mi padre le regalo implementos para poder comenzar; circunstancias donde una necesidad fue suplida por él cada vez que tuvo la oportunidad.
Mi papá no tenia dinero, no fue un hombre con títulos académicos, ni tenía acceso a espacios donde pudiese ser una gran influencia; pero sin duda, ejerció la mejor manera de ser relevante y esta fue la del Servir.
Servir es el recorrido más corto hacia el éxito. Hoy todos anhelamos el trofeo del éxito, pero escogemos el camino más complicado. Me refiero a que en la actualidad mucha de la formación profesional y de liderazgo apunta a lograr grandes éxitos promoviendo el camino del egoísmo, la competencia desleal, la autosuficiencia, el llegar muy alto usando a los demás como escalones sobre los cuales se pisa para lograr el ascenso, es decir, un recorrido donde muchos deben ser dejados atrás y puestos bajos mis pies para que yo pueda ascender.
El problema de todo este éxito, y de su horrible recorrido; es que cuando por fin se logra, no deja satisfacción, no nos invade el sentimiento de plenitud, ni nuestro interior se encuentra en paz. Todo esto, porque esa voz interior nos dice que no hemos sembrado lo mejor, por lo tanto, no cosecharemos lo mejor. Ese éxito es una falsa ilusión.
Cristo nos mostró el camino para poder llegar a las más encumbradas de las cimas. Y no lo hizo pisoteando, alardeando, manipulando, ni siquiera presionando. Escogió un camino sencillo, tal vez por eso no le damos relevancia, y fue el de servir. Por eso el dijo: “No he venido a ser servido sino a servir”. Un mundo de sabiduría en tan pequeña frase.
Sí los hombres adoptáramos la estrategia de Jesús para lograr el éxito, sin duda el mundo sería una cosa distinta. La vida de cada uno de nosotros tendría otros sabor y otro olor.
Servir es el acto con el cual la vida adquiere el mejor sabor y olor.
Cuando se elige servir estamos buscando ser lo mejor en beneficio de otros, se está deseando desarrollar el talento para que otros se beneficien de él, se esta buscando adquirir para que otros lo puedan disfrutar. Algún despistado puede decir: ¡ahhh! ¿Y yo que? Eso lo piensa quien no ha entendido el antiguo proverbio que reza así: “Si quieres untar de lodo la cara de alguien, debes untar tus manos”. Cuando decides untar de buenas cosas a los demás tú mismo serás untado de esas buenas cosas.

Creo que si una persona se conecta con Dios su vida va a ser transformada de una manera positiva. Imposible encontrarse con Dios y seguir siendo la misma persona con las misma ideas o los mismos hábitos. Algo sin duda va a cambiar. Pero en muchos surge la pregunta ¿Por qué voy a querer cambiar? ¿cuál va ser mi beneficio? El beneficio es que con Dios se es invencible, cuando uno cambia es mejor, y cuando uno sirve la vida tiene un significado maravilloso y por supuesto alcanzaras la realización personal.
El Servicio hecho en cada acto de la vida es la mayor fuente de satisfacción. Se puede vivir en constante satisfacción si el trabajo que se realiza a diario lo vemos como un servicio a la sociedad, sí preparar la comida en el casa es un servicio de amor a la familia, sí pagar mis impuestos es un servicio a mi nación. Entonces nuestra vida no seria vivir para si, lo cual es egoísmo, sino vivir sería un acto de constante amor. Por eso vale la pena vivir para servir.
Hay un objetivo en mi corazón al servir a las personas y poder ayudarles a encontrar su esencia, su propósito a través de llegar a conocer a su Creador y lo ideal es establecer una relación con El, una genuina Conexión Espiritual.
He visto a incontables personas ser transformadas de manera radical a un estilo de vida, a un nivel superior por establecer una relación con Dios. Y sí, sí es posible entablar una amistad con el Señor de todo el universo, y sin duda, esa relación le dará un vuelco totalmente positivo a su vida.
Pero el objetivo final no es lo bueno que yo pueda recibir por ese cambio. Lo emocionante es en la clase de persona en la cual me voy a convertir. Pero aún más emocionante es saber que mi vida se convertirá en un árbol frondoso el cual puede dar sombra y vida a muchos.
Me gustaría hacer este recorrido con usted. Unirme para que juntos vayamos en pos del propósito trascendente de: Conectar, Transformar y Servir para poder habitar Sin Muros…
De esto se trata este espacio. Por eso quiero compartir con usted principios para lograr ese objetivo.
Espero sus comentarios y sus mensajes. Mi correo es cesarf@sinmuros.org
César Fajardo.
Pastor. Has influenciado mi vida como no te imaginas. Gracias por haberme enseñado tanto. Te estaré agradecido siempre.
Oro por vos y bendigo tu vida
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Clo, siempre agradecidos con Dios por Su misericordia sobre tu vida. Lo mejor está por venir.
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