En cierta ocasión, en las conferencias de capacitación para la formación de líderes, tuvimos una delegación de personas venidas desde los EE. UU. Era un grupo de no mas de cinco personas. Me sorprendió de manera grata la manera como tomaban datos, buscaban entender cada uno de los principios enseñados en el seminario, tomaban fotos. De verdad mostraban deseo de aprender.
Otro grupo venido de un país de Latino América tenia una actitud muy diferente. Mostraban interés, querían aprender, pero no eran tan acuciosos a la hora de recopilar la información. En muchas sesiones no estuvieron presentes porque preferían hacer un poco de turismo y de compras. Aunque podemos decir que se llevaron buena información, no era comparada a la recopilada por el grupo venido de EE.UU.
Me surgió la pregunta de porque cada grupo actuaba de manera tan diferente. Parecía que la conclusiones son obvia por esta idea de la cultura, la formación académica y otras mas. Pero creo haber encontrado un ingrediente que me dio luz de porque hay personas puede aprovechar mejor las cosas que otras.
Al grupo de este país latinoamericano se le pidió venir, ver y aprender. Debía tomar toda la información que mas pudiesen, luego al regresar debían dar un informe de lo aprendido y ayudar a implementar en la organización lo que fuese útil.
Para el grupo de americanos el método era diferente. Ellos debía asistir a todas las conferencias programadas, luego, durante el día y al final del día debían reunirse y discutir entre ellos cual era las cosas que habían percibido cada uno de las enseñanzas, para luego redactar un informe de cual era las conclusiones más importantes vistas durante el día. Luego debían enviar ese informe, junto con una relación de las entrevista que habían tenido y los registros de los conceptos más importantes de cada actividad. Añadían sus puntos de vista y la información relevante.
El resultado era que el primer grupo sentía una mayor preocupación de hacer mejor su trabajo porque tenían en mente la idea de rendir cuentas de cada actividad en la que participaban. El segundo grupo estaba relajado porque solo al regresar debían rendir un informe el cual se limitaba una reunión con algunos de los lideres y contarles sobre la experiencia y cual era las cosas mas importantes que habían aprendido. Punto, eso era todo.
Mi conclusión fue que el primer grupo había aprovechado al máximo la oportunidad de aprendizaje por el hecho de tener en mente todo el tiempo la idea de tener que rendir cuentas de cada actividad en la cual participaban. Eso generaba en ellos una mayor expectativa e interés. Le movía a estar mas atentos, más diligentes, mass dispuesto a ver los detalles. En otras palabras, estaban motovados ha hacer las cosas con excelencia y entrega. El sentir que debían rendir cuentas les movió a ser mejores y aprovechar mejor los recursos.
Alguien ha dicho que sí uno quiere que las cosas sean hechas hay que estar dispuesto a preguntar por ellas. La gente solo se prepara para aquello en lo cual sabe que va ser evaluado o examinado. Un estudiante buscará prepararse en aquellos que cree se le va a preguntar, un empleado se esforzara en aquello en lo cual cree será supervisado, mantendremos en mejor condición y organización aquellas áreas donde pensamos otros se van a fijar. Esto dicho de manera simple es: Buscamos ser excelentes en aquello sobre lo cual debemos rendir cuentas.
Por esa razón vemos a personas muy buenas, hasta sobresalientes en las áreas donde saben que va a haber alguien que les va a pedir una rendición cuentas; pero suele ser descuidadas donde se piensa que nadie lo va a ver, nadie va preguntar. Por eso tenemos grandes empresarios con hogares descuidados. Hombres manejando finanzas de millones en sus trabajos con crisis en sus finanzas personales. Personas con una vida profesional reconocida con vidas privadas que deben ocultar. Solo lo que pensamos que se va ser visible a los ojos de otro, eso es lo que limpiamos, decoramos e iluminamos. Sí nadie lo va a ver lo podemos usar mal, descuidar y menospreciar.
Esto tipo de actitud esta afectado las diferentes áreas de la vida de las personas. No podemos hablar de una vida en balance al sobresalir en unas áreas, mientras otras son descuidadas. Tenemos, como dice el proverbio, un pie mas largo que el otro, y esto solo se le puede llamar de una manera: Estamos cojeando en nuestro andar diario. Eso, sin duda, hará que nuestro avance sea muchísimo mas lento. Por eso, muchos llegan muy lejos en algunas áreas mientras otras ni siquiera han salido de la linea de partida. Están estancadas. Una parte de ellos logra la meta, mientras las otras ni arrancan todavía.
El error esta en pensar que si barro la mugre debajo del tapete nadie se va a dar cuenta. Es ignorar que somos personas integrales y que cada área de nuestra vida cuenta. No solo es un tema de finanzas, o de éxito profesional, o reconocimiento intelectual; también cuenta la familia, la salud, la vida espiritual. Si las descuidamos, cualquier momento la cuenta de cobro ha de aparecer en nuestra vida.
Un pensamiento con el cual podemos traer a balance todas las cosas esta en reconocer esto: No somos dueños de nada, el creador de universo es el dueño y El en su generosidad nos ha dado todo para ser administrado según su criterio; por lo tanto, solo debo usar cada cosa con la idea de rendir cuenta, en cualquier momento, de todas y cada una de las cosas que poseo.
«Nacemos sin nada y al morir no nos llevamos nada».
Esto nos va a colocar en la perspectiva correcta frente a la vida y nos puede llevar a ser excelentes de cada área. Nacemos sin nada y al morir no nos llevamos nada. Cada cosa que ahora poseamos es un prestamos de Dios para nuestro disfrute, pero El va a pedir que le rindamos cuenta de la manera de como hemos usado cada uno de sus dones. Esto quiere decir que podemos disfrutar del tiempo, de los talentos, de los bienes materiales, del cuerpo físico, de las relaciones con las personas que nos rodean; pero sin duda rendiremos cuentas de como usamos o tratamos a cada uno de esos privilegios.
Esa idea, ante todo nos libera de la actitud de orgullo que nos lleva a creer que todo lo que poseo es mío y hago con ello lo que quiero. Mas bien nos lleva a la actitud humilde del agradecimiento por todo lo que poseemos. Nos libera de la jactancia de ser propietarios a la condición de agradecidos poseedores de lo que no merecemos. Eso nos lleva a valorar las cosas que poseemos en lugar de quejarnos por las que no se nos ha dado.
La idea de rendir cuentas de cada una de las cosas, nos lleva a dar un uso adecuado de lo que tenemos. Si el dueño de todo regresa a pedir cuenta de como estoy usando las cosas y como estoy tratando las personas, tendría el mayor cuidado para así complacer quien me provee de todo y hacerme mas confiable y recibir mas de El.
Nada es mío, todo es de El. Solo soy un administrador de aquello de lo que poseo. Si soy buen administrador se me confiará mas, pero si por el contrario, doy mal uso a las cosas, tarde o temprano me serán quitadas. Esa es una ley universal, lo que sembramos eso cosechamos.
Un hombre en una ocasión me pidió le ayudara a encender su auto. Fuí con mi carro y los cables para darle la corriente que necesitaba para arrancar el motor. Cuando abrí el capó de mi carro e instale los cables de corriente para brindarle la ayuda, el vino y me detuvo y me dijo: “No se moleste, dejemos así, yo voy a llamar al mecánico y el se va a encargar de todo”. Yo le dije, “Ya estamos aquí, intentemos arrancar el motor haber si funciona”. De manera sospechosa se negó a hacerlo. Me dio un rotundo no.
Unos días después él me dio la explicación del porque de su conducta. “Yo vi cuando usted abrió el capó de su carro. Su motor estaba limpio, se veía que lo mantenía en buena condición. Yo sabia que el motor de mi carro estaba en una condición, no solo lamentable, sino vergonzosa. Yo entendí que la condición defectuosa de mi carro era por una sola causa: Yo no era un buen administrador de lo que poseía y por eso las cosas no estaban funcionado. Usted, en cambio, se esmeraba por mantener en buena condición lo que poseía. Me dio mucha pena que usted viera como estaba de sucio el motor de mi carro, por eso me negué a recibir su ayuda. Pero eso ha cambiado ya, lo hice reparar, lo he lavado y ahora se lo puedo mostrar. Esta en perfectas condiciones”.
Sí este hombre hubiese pensado que alguien iba a ver la condición de su carro, se hubiese esmerado en mantenerlo mejor, eso implicaría que lo tuviese en tal condición que no lo dejaría varado en cualquier momento. Al creer nadie lo va a ver lo llevo a tal descuido que ya no estaba funcionando de la manera adecuada.
Las áreas de nuestra vida van a experimentar una mejoría notable si hoy nos hacemos a la idea que vamos a rendir cuentas a alguien por cada una de ellas. Si pensamos, voy a rendir cuentas del trato que doy a mi cónyuge o a mis hijos, voy a rendir cuentas de la manera como estoy usando mi tiempo, voy a rendir cuentas por la forma en que estoy explotando mis talentos o de como invierto cada moneda de mi ingreso; estoy seguro empezaríamos a ser excelentes en su manejo. Cada área de nuestra vida iría a un nivel de mayor excelencia y por lo tanto me podría en condiciones da mayor éxito. Un éxito que seria integral.
Dar ese cambio de mentalidad puede liberar el corazón de avaricias, orgullo y egolatría. Nos llevaría a ser mas responsables con todo aquello que ahora poseemos y nos empujaría se ser excelentes en cada área de nuestra vida. Seria entrar a un nivel mayor de crecimiento personal.
César Fajardo.