Rendir Cuentas

En cierta ocasión, en las conferencias de capacitación para la formación de líderes, tuvimos una delegación de personas venidas desde los EE. UU. Era un grupo de no mas de cinco personas. Me sorprendió de manera grata la manera como tomaban datos, buscaban entender cada uno de los principios enseñados en el seminario, tomaban fotos. De verdad mostraban deseo de aprender.

Otro grupo venido de un país de Latino América tenia una actitud muy diferente. Mostraban interés, querían aprender, pero no eran tan acuciosos a la hora de recopilar la información. En muchas sesiones no estuvieron presentes porque preferían hacer un poco de turismo y de compras. Aunque podemos decir que se llevaron buena información, no era comparada a la recopilada por el grupo venido de EE.UU.

Me surgió la pregunta de porque cada grupo actuaba de manera tan diferente. Parecía que la conclusiones son obvia por esta idea de la cultura, la formación académica y otras mas. Pero creo haber encontrado un ingrediente que me dio luz de porque hay personas puede aprovechar mejor las cosas que otras.

Al grupo de este país latinoamericano se le pidió venir, ver y aprender. Debía tomar toda la información que mas pudiesen, luego al regresar debían dar un informe de lo aprendido y ayudar a implementar en la organización lo que fuese útil.

Para el grupo de americanos el método era diferente. Ellos debía asistir a todas las conferencias programadas, luego, durante el día y al final del día debían reunirse y discutir entre ellos cual era las cosas que habían percibido cada uno de las enseñanzas, para luego redactar un informe de cual era las conclusiones más importantes vistas durante el día. Luego debían enviar ese informe, junto con una relación de las entrevista que habían tenido y los registros de los conceptos más importantes de cada actividad. Añadían sus puntos de vista y la información relevante.

El resultado era que el primer grupo sentía una mayor preocupación de hacer mejor su trabajo porque tenían en mente la idea de rendir cuentas de cada actividad en la que participaban. El segundo grupo estaba relajado porque solo al regresar debían rendir un informe el cual se limitaba una reunión con algunos de los lideres y contarles sobre la experiencia y cual era las cosas mas importantes que habían aprendido. Punto, eso era todo.

Mi conclusión fue que el primer grupo había aprovechado al máximo la oportunidad de aprendizaje por el hecho de tener en mente todo el tiempo la idea de tener que rendir cuentas de cada actividad en la cual participaban. Eso generaba en ellos una mayor expectativa e interés. Le movía a estar mas atentos, más diligentes, mass dispuesto a ver los detalles. En otras palabras, estaban motovados ha hacer las cosas con excelencia y entrega. El sentir que debían rendir cuentas les movió a ser mejores y aprovechar mejor los recursos.

Alguien ha dicho que sí uno quiere que las cosas sean hechas hay que estar dispuesto a preguntar por ellas. La gente solo se prepara para aquello en lo cual sabe que va ser evaluado o examinado. Un estudiante buscará prepararse en aquellos que cree se le va a preguntar, un empleado se esforzara en aquello en lo cual cree será supervisado, mantendremos en mejor condición y organización aquellas áreas donde pensamos otros se van a fijar. Esto dicho de manera simple es: Buscamos ser excelentes en aquello sobre lo cual debemos rendir cuentas.

Por esa razón vemos a personas muy buenas, hasta sobresalientes en las áreas donde saben que va a haber alguien que les va a pedir una rendición cuentas; pero suele ser descuidadas donde se piensa que nadie lo va a ver, nadie va preguntar. Por eso tenemos grandes empresarios con hogares descuidados. Hombres manejando finanzas de millones en sus trabajos con crisis en sus finanzas personales. Personas con una vida profesional reconocida con vidas privadas que deben ocultar. Solo lo que pensamos que se va ser visible a los ojos de otro, eso es lo que limpiamos, decoramos e iluminamos. Sí nadie lo va a ver lo podemos usar mal, descuidar y menospreciar.

Esto tipo de actitud esta afectado las diferentes áreas de la vida de las personas. No podemos hablar de una vida en balance al sobresalir en unas áreas, mientras otras son descuidadas. Tenemos, como dice el proverbio, un pie mas largo que el otro, y esto solo se le puede llamar de una manera: Estamos cojeando en nuestro andar diario. Eso, sin duda, hará que nuestro avance sea muchísimo mas lento. Por eso, muchos llegan muy lejos en algunas áreas mientras otras ni siquiera han salido de la linea de partida. Están estancadas. Una parte de ellos logra la meta, mientras las otras ni arrancan todavía.

El error esta en pensar que si barro la mugre debajo del tapete nadie se va a dar cuenta. Es ignorar que somos personas integrales y que cada área de nuestra vida cuenta. No solo es un tema de finanzas, o de éxito profesional, o reconocimiento intelectual; también cuenta la familia, la salud, la vida espiritual. Si las descuidamos, cualquier momento la cuenta de cobro ha de aparecer en nuestra vida.

Un pensamiento con el cual podemos traer a balance todas las cosas esta en reconocer esto: No somos dueños de nada, el creador de universo es el dueño y El en su generosidad nos ha dado todo para ser administrado según su criterio; por lo tanto, solo debo usar cada cosa con la idea de rendir cuenta, en cualquier momento, de todas y cada una de las cosas que poseo.

«Nacemos sin nada y al morir no nos llevamos nada».

Esto nos va a colocar en la perspectiva correcta frente a la vida y nos puede llevar a ser excelentes de cada área. Nacemos sin nada y al morir no nos llevamos nada. Cada cosa que ahora poseamos es un prestamos de Dios para nuestro disfrute, pero El va a pedir que le rindamos cuenta de la manera de como hemos usado cada uno de sus dones. Esto quiere decir que podemos disfrutar del tiempo, de los talentos, de los bienes materiales, del cuerpo físico, de las relaciones con las personas que nos rodean; pero sin duda rendiremos cuentas de como usamos o tratamos a cada uno de esos privilegios.

Esa idea, ante todo nos libera de la actitud de orgullo que nos lleva a creer que todo lo que poseo es mío y hago con ello lo que quiero. Mas bien nos lleva a la actitud humilde del agradecimiento por todo lo que poseemos. Nos libera de la jactancia de ser propietarios a la condición de agradecidos poseedores de lo que no merecemos. Eso nos lleva a valorar las cosas que poseemos en lugar de quejarnos por las que no se nos ha dado.

La idea de rendir cuentas de cada una de las cosas, nos lleva a dar un uso adecuado de lo que tenemos. Si el dueño de todo regresa a pedir cuenta de como estoy usando las cosas y como estoy tratando las personas, tendría el mayor cuidado para así complacer  quien me provee de todo y hacerme mas confiable y recibir mas de El.

Nada es mío, todo es de El. Solo soy un administrador de aquello de lo que poseo. Si soy buen administrador se me confiará mas, pero si por el contrario, doy mal uso a las cosas, tarde o temprano me serán quitadas. Esa es una ley universal, lo que sembramos eso cosechamos.

Un hombre en una ocasión me pidió le ayudara a encender su auto. Fuí con mi carro y los cables para darle la corriente que necesitaba para arrancar el motor. Cuando abrí el capó de mi carro e instale los cables de corriente para brindarle la ayuda, el vino y me detuvo y me dijo: “No se moleste, dejemos así, yo voy a llamar al mecánico y el se va a encargar de todo”. Yo le dije, “Ya estamos aquí, intentemos arrancar el motor haber si funciona”. De manera sospechosa se negó a hacerlo. Me dio un rotundo no.

Unos días después él me dio la explicación del porque de su conducta. “Yo vi cuando usted abrió el capó de su carro. Su motor estaba limpio, se veía que lo mantenía en buena condición. Yo sabia que el motor de mi carro estaba en una condición, no solo lamentable, sino vergonzosa. Yo entendí que la condición defectuosa de mi carro era por una sola causa: Yo no era un buen administrador de lo que poseía y por eso las cosas no estaban funcionado. Usted, en cambio, se esmeraba por mantener en buena condición lo que poseía. Me dio mucha pena que usted viera como estaba de sucio el motor de mi carro, por eso me negué a recibir su ayuda. Pero eso ha  cambiado ya, lo hice reparar, lo he lavado y ahora se lo puedo mostrar. Esta en perfectas condiciones”.

Sí este hombre hubiese pensado que alguien iba a ver la condición de su carro, se hubiese esmerado en mantenerlo mejor, eso implicaría que lo tuviese en tal condición que no lo dejaría varado en cualquier momento. Al creer nadie lo va a ver lo llevo a tal descuido que ya no estaba funcionando de la manera adecuada.

Las áreas de nuestra vida van a experimentar una mejoría notable si hoy nos hacemos a la idea que vamos a rendir cuentas a alguien por cada una de ellas. Si pensamos, voy a rendir cuentas del trato que doy a mi cónyuge o a mis hijos, voy a rendir cuentas de la manera como estoy usando mi tiempo, voy a rendir cuentas por la forma en que estoy explotando mis talentos o de como invierto cada moneda de mi ingreso; estoy seguro empezaríamos a ser excelentes en su manejo. Cada área de nuestra vida iría a un nivel de mayor excelencia y por lo tanto me podría en condiciones da mayor éxito. Un éxito que seria integral.

Dar ese cambio de mentalidad puede liberar el corazón de avaricias, orgullo y egolatría. Nos llevaría a ser mas responsables con todo aquello que ahora poseemos y nos empujaría se ser excelentes en cada área de nuestra vida. Seria entrar a un nivel mayor de crecimiento personal.

César Fajardo.

En quien me quiero convertir

Vivir la vida que no quiero

Nada hace sentir más miserable a un hombre el hecho de ver el tiempo pasar sin lograr convertirse en la clase de persona que cree debe ser. Eso se llama frustración. En cada corazón hay un sueño de haber sido llamado a ser alguien distinto; pero con los compromisos, la agenda llena de actividades, y por su puesto las actividades de esta no tienen nada que ver con aquello en lo cual uno se quiere convertir, sino mas bien llena de compromisos impuestos por otros o por necesidad o por obligación. Eso se llama “No lo quiero hacer, pero me toca”.

Muchas persona se ven atrapadas en un estilo de vida muy lejano con el cual han soñado. Para mí, cada persona nace con un propósito para cumplir en esta vida, por eso vamos descubriendo talentos para ciertas cosas, nos gusta poder hacerlas, nos traen reconocimiento y satisfacción; pero por alguna causa no podemos dedicarnos a ellas como quisiéramos, las obligaciones empujan en una dirección contraria a donde se quiere ir. Las cuentas por pagar obligan a dedicarle gran parte de la vida a obtener dinero trabajando en algo en lo cual no me siento realizado. Eso es vivir un estilo de vida con el cual uno no se identifica.

¿Como uno llega a ese punto? Cada uno nos vamos convirtiendo en lo que somos por las actividades realizadas de manera incesante día tras día. Muchas de esas actividades no son las que precisamente queremos llevar acabo, pero por situaciones de la vida empezamos a practicarlas, luego llenan la agenda y luego solo son rutinas y hábitos del diario vivir.

Una vida desperdiciada es aquella que jamas llega ser todo lo que puede ser

Escuche a una mujer decir que siempre había soñado con una familia pero nunca había logrado ese sueño, y ahora por su edad y situación las probabilidades eran muy remotas. Cuando era joven su familia paso una situación económica difícil, empezó a trabajar en una fabrica haciendo un oficio con el cual no se sentía identificada. No podía renunciar, necesitaba el dinero. Luego, para poder lograr un cambio, empezó a estudiar en algo que no era lo que quería, pero le permitiría ascender y convertirse en ejecutiva de la empresa en la cual laboraba. Logró su meta, le ascendieron a nivel directivo; pero ahora su carga era mayor, sus responsabilidades le agobiaban y exigían mas de su tiempo, mas de su vida. Los años transcurrieron, su juventud se fue en ese torbellino. Hoy con una vida mas tranquila  -esta retirada de su trabajo- mira hacia tras para descubrir que aquello que soñó, una linda familia, se ha ido porque invirtió su vida, no en lograr su sueño, sino en aquello a lo cual ella siempre creyó que le tocaba hacer. Jamas tomó el control de su vida.

Empezar a caminar a ser quien he sido llamado a ser.

No vale la pena perder la vida de esa manera. Es vivir muchas veces llenos de actividades y trabajos, los cuales no nos acercan a alcanzar se todo lo que podemos ser. Es vivir una vida sin mucho fruto y con ausencia de satisfacción.

Cuando la vida se pone de ese color lo mejor que se puede hacer es reconocer el error de seguir viviendo así. No estoy diciendo que ahora tires todo y vayas en pos de la vida anhelada. Mas bien animo a empezar un proceso de transformación.

El primer paso sería hacer un inventario de la clase de persona en la cual nos hemos convertido, mirando de manera especial las áreas en las cuales no nos encontramos satisfechos.

Luego, describir, y ojalá por escrito, en cual clase de persona me quiero convertir. Eche una mirada de fe a sus finanzas, describa como se ve trabajando, sirviendo, en la clase de padre o madre, esposo o esposa en la cual quiere convertirse.

Determine, entonces cuales son las actividades o hábitos a eliminar para lograr el objetivo y cuales va a tener que implementar en su agenda para moverse en la dirección de convertirse en una persona distinta. Después, solo manténgase en la firme determinación de vivir lo planeado y empiece así el cambio mas importante de su vida.

Solo la decisión de controlar las actividades diarias escogiendo solo aquellas que acercan a los objetivos trazados, lograrán la realización de nuestra vida.

Un sueño de mi vida era convertirme en un orador, un predicador. El problema era mi timidez, la falta de tiempo por causa de mi trabajo, el desconocimiento de como se armaba una conferencia o un mensaje. Todos estos obstáculos me mantuvieron por un tiempo con el argumento y la creencia que lograr eso era muy difícil.

Una serie de circunstancias acaecidas por esa época me llevaron a un cambio obligatorio de actividades diarias. Perdí mi empleo, tenia libres horas al día, así que decidí usarlas para empezar a prepararme para poder hablar en publico.

Empece con una disciplina de lectura, luego escoger temas para hablar, a armar bosquejos por lo menos uno a la semana. Por un tiempo di esos mensajes a un auditorio invisible. Me fui tomando confianza y ya podía hablarle a pequeños grupos acerca de lo aprendido.

Cuando conseguí de nuevo trabajo, no tuve el mismo tiempo de antes para seguir en mi objetivo de aprender a hablar en publico; pero  decidí no perder los hábitos de lectura y de invertir algo de tiempo para preparar mensajes, seguí trabajando en ello, mi habilidad fue poco a poco creciendo.

Un día una persona me escuchó hablar acerca de la oración. Me pregunto: ¿De donde sacaste ese tema? Le dije que era que algo que había estudiado en mis tiempos libres. Me invitó a ir y enseñarlo en su país, Argentina. Esto incendió la chispa de la pasión en mi corazón la cual mantengo hasta el día de hoy. Logre, por lo menos en esa área ser lo que quería ser. Esto se lo atribuyo al hecho de empezar a hacer a día tras día las cosas que me podían acercar a ese sueño.

No sé que te encuentres haciendo ahora. Sí estas haciendo los que soñaste y eres la persona que Dios quiere que seas…felicitaciones. Mas sí por el contrario, sientes que ahora no eres lo que puedes ser; es hora de empezar a buscar el cambio. No te puedes quedar toda la vida siendo aquello para lo cual no fuiste llamado, lo que no trae el sentimiento de realización. No te digo que vayas y renuncies al trabajo, dejas todo tirado por ir en pos de ese sueño. Solo te digo, empieza por mirar en que te has convertido. No estas satisfecho; entonces descubre cuales son las actividades y hábitos que han hecho de ti ese ser que no quieres ser.

Date tiempo para echar a volar los sueños y de acercarte a Dios para preguntarle en quien te puedes convertir. Escribe algo así como “Me gustaría ser mejor padre dándole tiempos memorables a mis hijos”. Luego decide que debes hacer para hacer eso y ponlo en una  agenda escribiendo algo así como “8:00-9:00 pm tiempo para mis hijos”; y simplemente cada día y semana tras semana cumple con ese objetivo. Al final, serás lo que te propusiste ser, porque dejaste de desearlo y lo estas haciendo.

La conclusión de esto es que si no cambiamos las actividades diarias en dirección a convertirnos en la clase de persona en la cual queremos convertirnos, seguiremos siendo lo mismo, con las mismas limitaciones y frustraciones. Aclaremos para donde queremos ir y hagamos los cambio de agenda necesarios para lograr, por fin, ser todo lo que soñamos ser.

César Fajardo.

Sin Muros

Transformar

¡Siempre será un misterio!. Como un gusano verde, que se va envolviendo en una fina seda, puede llegar a transformarse en una hermosa mariposa. Es un cambio tan increíble que no deja de causarnos admiración. Ese proceso de cambio se le conoce como metamorfosis.

Ese proceso tiene un atractivo para mí muy profundo. Una vez tuve una crisálida pegada a una débil rama, metida en un frasco transparente. Por varios días estuve pendiente porque quería ver la evidencia del milagro de un gusano hecho mariposa. No pude verla salir del capullo. Una mañana me levante, y cuando mire el frasco, había un capullo vacío y pegada al cristal una mariposa que movía lentamente sus alas. No lo presencié, pero el milagro había ocurrido.

Por muchos años ha sido para mi un motivo de admiración el cambio profundo de las vidas. He visto vidas sumidas en las mas denigrantes de las condiciones de vicio, rechazo, resentimientos y maldad; y de pronto, he visto el milagro del cambio. Los rostros sonríen, ahora aborrecen su pasado de vergüenza y ahora sueñan con una nueva vida. Es una metamorfosis.

Saber que las metamorfosis son posibles en el interior de las personas es algo que nos debe alentar gratamente. Aunque vivimos la lucha de sentirnos inconformes con las debilidades que nos agobian; los defectos que queremos abandonar pero se adhiere a nuestro carácter; las emociones con las cuales reaccionamos para luego avergonzarnos. Podemos decir: «Es dificil cambiar»; pero como el gusano de la crisálida, el cambio es posible desde adentro.

Cada uno de nosotros debemos anhelar ese cambio para nuestra vida. Es más, debemos vivir en constante cambio buscando ser mejores por alcanzar la excelencia, y así, poder servir mejor a quienes nos rodean. La vida adquiere un valor de grandes dimensiones y satisfacciones cuando nos vemos creciendo y mejorando cada día. Se descubre lo valiosa que puede ser la vida y de cuanto se puede disfrutar de ella.

Ser transformados es un proceso. Implica ir en busca del origen de lo malo, no fuera de nosotros, sino dentro de nosotros. Allá en lo profundo del corazón donde habitan los pensamientos, las emociones y los diálogos internos se esconden las razones por las cuales somos lo que somos y hacemos lo que hacemos.

La oración del rey David es el inicio de una metamorfosis en cualquier corazón. Pedía un corazón limpio y una renovación de espíritu. Solo el Espíritu puede ir a lo más hondo de mi espíritu y realizar el milagro de la metamorfosis de mi interior, y por lo tanto, de toda mi vida.

La metamorfosis de una vida comienza cuando somos conscientes del vacío de la existencia, cuando nada nos llena y cuando, aun que se tiene, se vive sin un propósito trascendente. No nos sentimos bien con lo logrado, creemos que podemos hacer algo mejor, pero las debilidades de mi interior me lo impiden.

Es el momento de hacer un alto, reflexionar para aceptar que mi interior no es bueno. Es reconocer que por si mismo no es posible un cambio desde adentro por sí solo. Ser honestos para reconocer que puedo podar pero no transformar la esencia de lo que soy.

Cuando llegamos a ese punto sabemos que solo la vida que buscamos la podemos encontrar en Dios, y a Dios debemos volvernos. Dios es la resurrección, y El puede resucitar el potencial que esta muerto dentro de mí y darle una nueva vida a mi ser interior.

Me alegra saber que dentro de mis convicciones está el que es posible el cambio de una vida para bien. Se puede empezar en la peor de las condiciones, pero no necesariamente, se debe permanecer en ella. Lo grandioso de la fe esta en el hecho de poder creer que con la ayuda de Dios tu y yo podemos seguir cambiando.

Porque cuando yo cambio, el mundo esta cambiando.

César Fajardo.

Conectado Soy Más…

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ColdPlay estuvo de visita en mi ciudad. En una rueda de prensa un periodista preguntó a los integrantes de la banda si se veían en el futuro actuando por separado. Uno de los integrantes-Chris Martin- respondió que cada uno de los integrantes de la banda no se caracterizaban por su gran talento musical, más bien, dijo, la fortaleza  de la banda radica en la manera en que se complementaba entre ellos. En otras palabras, el estar  conectados entre ellos era la razón de su fortaleza. «Por eso no nos vemos actuado solos por ahí».

 

Entender este principio es esencial para tener una vida fructífera. El principio de que somos más dependiendo con quien nos estamos conectando es vital. Las conexiones con personas nos hacen mas o les restan fuerza a nuestra vida.

La mayoría de personas invierten gran cantidad de su tiempo y de esfuerzo para estar conectados a la mayor cantidad de personas. Las redes sociales son un ejemplo de esto, pensamos que una persona es mas valiosa por la cantidad de seguidores en su red social; pero seguidores no implican en verdad conexiones con la fuerza para enriquecer nuestra vida.

¿Con quien estoy conectado influye en mi vida? ¿Le agrega o le resta valor el tipo de personas con quien me conecto? Mi respuesta personal es que sí, sin duda influye y nos afectan positiva o negativamente.

Hay relaciones con las cuales podemos llenarnos de ansiedad, nos generan sentimientos de temor o inseguridad, algunas nos hacen ver lo malo como bueno y lo malo como bueno; todo esto por un simple hecho, somos influenciables.

Las hay con una poder para hacernos bien. Nos animan, nos desafían a ser mejores, nos abren la mente a nuevas posibilidades, nos ayudan a encontrar el potencial existente en nuestro interior. Esa conexiones hacer fluir hacia nuestro corazón vida y esperanza.

Con esto podemos concluir que las conexiones tienen una gran repercusión en nuestra vida y futuro. Sí eso es así, estamos en la responsabilidad de elegir con quien me conecto, porque estoy escogiendo como me voy a sentir, que voy a aprender y quien va a ser la influencia mas relevante en mi vida. Sí de todos modos voy a recibir influencia, porque no escoger conectarme con quien influya en mí de manera que traiga vida y no muerte.

La necesidad de amor, de motivación, de aceptación y soporte son anhelos de nuestro hombre interior. Por eso nos conectamos con otros, buscando hallar respuesta a esas necesidades. No creo que los hombres puedan suplir esa necesidad a plenitud en ninguno de nosotros. ¿La razón? Ellos mismo tienen las mismas carencias, los mismos vacíos. Nadie puede dar de lo que no tiene. Entonces, todos somos necesitados de conectarnos con alguien desde el cual pueda fluir hacia nuestra vida todo aquello que el alma necesita.

Por eso el maestro de maestros, Jesús, dijo: «Separados de mí nada pueden hacer». Porque Jesús aparte de maestro es Dios. Como Dios es la fuente inagotable de todo el bien que como seres humanos estamos deseando. El es quien puede hacer del desierto de nuestro corazón una fuente de fortaleza y restauración.

Una persona sin una conexión espiritual esta muerta espiritualmente. Eso implica vivir lo natural con la ausencia absoluta de lo espiritual. Es perderse de la riqueza del Dios todo poderoso. Eso es vivir a menos de la mitad del potencial que poseemos. Cuando restablecemos la conexión con quien nos creó vamos a despertar esa parte adormecida de lo espiritual existente en nuestro interior.

He vivido en los dos lados. He vivido sin Dios y eso es vivir en función de mi yo, de mi ego. Es carecer de afecto por otros, es vivir sin apreciar el potencial con el cual fui creado. Es estar de manera constante o lleno de temores o lleno de orgullo; y es ir de un extremo al otro como un péndulo y en ninguno de esos estados hallar paz y la tan anhelada realización.

Conectarme con Dios por medio de una relación personal con Jesús generó un cambio en mi vida. Fue descubrir en realidad quien soy. No estoy aquí para vivir el placer del momento, no estoy solo para alimentar mi ego. Es encontrar sentido, propósito para mi vida. Es ver el futuro con el deseo de cumplir la misión para la cual he sido creado. Es poder decir, estoy aquí y ya sé para que sirvo. Eso lo hace sentir a uno valioso, útil y apreciado.

Conozco personas muy fuerte. Son muy capaces. No es ese mi caso. Por el contrario, soy muy consciente de mis debilidades, me agobia pensar cuantas cosas me hace falta para poder ser todo lo que quiero ser. Por eso mi necesidad de conectarme con Dios es vital para mi vida. Si no soy tan inteligente, no saben cuanto bien me hacer conectarme a quien todo lo sabe; estar lleno de inseguridad hace inexplicable como he podido enfrentar tantos reto a lo largo de mi vida; y mi respuesta es: he necesitado estar conectado a quien me da la valentía. Hoy miro hacia atrás y solo puedo ver mis debilidades siendo reemplazadas por el amor y el poder de Jesucristo. Sin él nada de lo hecho pudo haber sido.

Comparto esto contigo para animarte, si eres alguien fuerte y lleno de confianza, que puedas reconocer que toda tu fuerza tiene origen en quien te creó, eso es Dios. Así hoy puedas tener un corazón agradecido con él y avives esa relación con Jesús. Vas a poder recibir mucho más de él.

Lo comparto también para alentar a quien, como en mi caso, no posee tanta fuerza y capacidad, sino de continuo persiste un sentimiento de cuanto te hace falta para lograr tus sueños. Es tratar moverte, aunque sea un poquito en dirección  a quien es la fuente de todo aquello que te pueda estar haciendo falta, esa persona es Jesús. Una vez te conectes con él podrás recibir inagotables riquezas en tu ser interior para llenarte fuerza y valor para seguir en pos de aquello preparado para ti.

Digo esto porque hay plena convicción en mi corazón de que fuimos creados para andar de continuo conectados con la presencia del Padre de amor y poder. Cuando así lo hacemos nuestra vida adquiere una dimensiones inexplicables de fuerza espiritual y de paz interior. Podemos experimentar el verdadero amor. Dios es amor.

El medio por el cual nos podemos conectar con Dios es Cristo. Su hijo hecho hombre, el cual vino y murió por nosotros en la cruz para poder reconciliarnos con el Padre. Cristo no vino solo a salvarte y liberarte, no vino solo a perdonarte y limpiarte. Hizo todo esto para lograr algo mayor: reconciliarnos eternamente con Dios. Aquí reconciliación es volver a conectarnos con Dios, tal como fue al principio de la creación del hombre, cuando el hombre andaba por allá en el huerto del Edén y hablaba cara a cara con Dios.

Quiera Dios ayudarnos para que en este espacio podamos tú y yo crecer en esa capacidad de conectarnos mas íntimamente con el Dios de toda bendición. Yo puedo ayudarte compartiendo mi experiencia y conocimiento. Me va enriquecer que tú compartas conmigo como ha sido esa relación con Dios. Así lograremos que muchos más estén conectados con el Dios de la vida; y esa vida fluya a muchos otros.

César Fajardo.

Sin Muros habitaremos…

 

 

                                            El Sueño de Habitar sin Muros

Un atardecer en un tiempo de familia

Dar el primer paso en dirección a lo que se quiere y se sueña, es lo que marca la diferencia entre un simple deseo y una visión. Dar el primer paso es la muestra que se ha tomado una decisión de hacer realidad el sueño; hemos dejado de imaginar para empezar a materializarlo.

He soñado con llegar a más personas para poder darles un mensaje con el cual pueda animarles a ir más allá de lo que son ahora y sean todo lo que pueden ser. Esto sólo sería un deseo si no doy este primer paso de escribir este mensaje y el mensaje es sencillo: debemos habitar Sin Muros.

Cuando se crece en un ambiente donde no se reconoce los talentos sino que hay énfasis en los defectos, te va a costar creer en ti mismo, en tus propias capacidades; por el contrario se refuerzan los miedos y las inseguridades. Ese tipo de sentimiento se arraiga de tal manera en la vida de una persona hasta volverse algo tan natural, que muchas personas creen sencillamente en eso de «yo soy así», llevando a cuestas de manera constante la carga que les impide correr por la vida con mayor libertad, pero sobre todo poder hacer el recorrido de la vida con gozo.

Para mí, eso son muros construidos en la mente por el entorno en el cual fuimos educados, por las experiencias negativas por las cuales hemos pasado. Experiencias algo traumáticas vividas en nuestros hogares, recuerdos dolorosos de los años de formación en el colegio, por experiencias sentimentales o de relaciones no saludables de ciertos amigos; y la lista puede ser interminable, pero la realidad es que llevamos muros de miedo, dolor, autoestima baja en el corazón.

Esos muros son el encierro por los cuales el potencial que está dentro de nosotros no se manifiesta, y esos muros nos impiden ser todo lo que podemos ser. Se levantan en nuestro interior cuando anhelamos hacer realidad un sueño, se hace gigantes cuando se abre la puerta de la oportunidad para decirnos «usted por aquí no pasa» llenando la mente de miles de razones por las cuales no somos dignos de aspirar a algo mejor. 

En eso puedo resumir lo que ha sido mi propia experiencia. Por eso surgió en mi corazón ese reto de mirar como derribar los muros del pasado que avergüenza y poder encontrar la forma de liberar el potencial, no sólo de mi propia vida, sino también, el de las personas que me rodeaban y con las cuales he compartido.

Un texto encontrado en la Biblia fue la luz para empezar a explorar esas nuevas posibilidades: «Sin muros habitará…»Fue el mensaje de esperanza y el reto de no sólo salir de los muros interiores sino también de derribarlos, en mi vida y la vida de otros. Creo, no somos pocos, sino muchos con la misma condición interior. ¿O no?

La reflexión de esa frase, la cual quiero ir compartiendo con ustedes de aquí en adelante, es que derribar los muros te lleva a la libertad de poder conectarte consigo mismo, con los demás y con Dios mismo. Los muros siempre se hacen con la intención de aislar, de marginar a las personas del resto. Cuando los muros se derriban las relaciones son restauradas, y eso es justamente, lo grandioso de habitar sin muros.

Una relación restauradora es aquella que establecemos con Dios. Dios es amor, y cuando el hombre se restaura con el amor, es imposibles describir el impacto que esto puede ocasionar en la vida de cualquier persona. La idea de un dios impersonal, o la de un dios autoritario, o la de un dios indiferente, o la idea de la no existencia de Dios, genera un vacío profundo en el alma del ser humano. Cuando logramos derribar las ideas equivocadas y prejuiciadas de Dios y nos acercamos con el concepto de un Dios bondadoso y que nos ama, esto puede convertirse en una relación transformadora.

Esa es mi convicción. Sí una persona se reconcilia con Dios y consigo misma, va a poder lograr cambiar su interior, su corazón; y cambiando el corazón va a transformar todo su entorno. ¡Como se necesita que se nos ayude a cambiar! Yo quiero cambiar, ser mejor, ser útil, saber cómo vivir con sabiduría. Esa es la súplica de muchos. Y de eso quiero compartir, no sólo de cómo mi vida fue transformada sino como usted puede transformar a la suya. Para eso no hay pases mágicos, solo hay que hacer un viajes y pretendo,  en lo posible y desde mis experiencias, ayudar un poco.

Una vida conectada con la fuente de la vida es una vida en constante transformación, y tarde o temprano, será una vida de influencia. Y así como la influencia de alguien marco tu vida, ahora derribando los muros por medio de una relación con Dios se logrará transformar nuestra propia vida, y si logramos transformar nuestra propia vida, sin duda alguna seremos influencia para la restauración de la vida de muchos; así aportando cada uno un poco podemos soñar con un mundo mejor.

Me Enfocaré en hablar de tres aspectos. Uno es conectarse con Dios, es decir establecer una relación con Dios. Lo segundo es transformar, compartiendo aspectos de cómo crecer como personas y por último de influencia, que para mí es liderazgo de servicio. 

Vamos a ver cómo nos va con este intento de aportar a cada persona en estos aspectos. Cuento con su ayuda y sus sugerencias.

César Fajardo.